Chakra 7º de la Conexión

Chakra 7º de la Conexión

Chakra de la Conexión: rendirse al silencio para tocar lo sagrado

Llegar al séptimo chakra es llegar a la cima del viaje. No es un lugar de llegada definitiva, sino un punto de integración donde el alma se reconoce parte del todo. El chakra de la conexión, también conocido como chakra coronario o sahasrara, se encuentra en la parte superior de la cabeza, justo en la coronilla. No está asociado a ningún elemento, porque representa la unidad con el universo, con el espíritu, con la conciencia infinita.

Cuando este centro está abierto, la sensación es simple y poderosa: todo está bien tal como está. No porque la vida sea perfecta, sino porque hay paz. Hay aceptación. Hay sentido. Es el centro de la espiritualidad vivida, no como creencia, sino como experiencia directa.

Señales de desequilibrio

  • Sensación de desconexión espiritual o vacío existencial
  • Apego excesivo a lo material o a la mente racional
  • Falta de propósito o dirección profunda
  • Depresión o fatiga sin causa aparente
  • Dificultades para rendirse, confiar o entregarse
  • Dolor de cabeza crónico o presión en la coronilla

Cuando este chakra está bloqueado, solemos buscar respuestas fuera, pero nunca encontramos descanso. El alma está ahí, pero no logramos escucharla. Y sin conexión, todo se vuelve lucha.

CV4 y el punto de quietud: abrir la puerta al espíritu

En este chakra, la técnica CV4 se vuelve una verdadera vía de ascensión. Porque no se trata de pensar más, de leer más, ni siquiera de hacer más. Se trata de callar profundamente. Y esa quietud no es ausencia. Es presencia pura.

Cuando inducimos el punto de quietud, lo primero que ocurre es el borboteo: un ajuste interno, a menudo invisible, que libera cargas energéticas del sistema. Luego, el cuerpo entra en un estado de suspensión plena, en el que todo se aquieta. Es como si las fronteras entre el cuerpo y el espacio se disolvieran. Muchos pacientes describen este momento como “estar en otro lugar” o “sentirse sostenidos por algo más grande”.

Cuando el ritmo craneosacral retorna, lo hace con una suavidad y profundidad que reorganiza todo el campo energético. En este espacio, la conciencia se expande. El ego se suelta. Y la conexión con el alma se vuelve nítida, como un silencio lleno de luz.

No hay necesidad de entender. Sólo de estar. Porque el séptimo chakra no se activa desde el esfuerzo, sino desde la rendición.

Prácticas complementarias

Puedes abrirte a la energía del chakra coronario con prácticas simples pero profundamente devocionales:

  • Medita en quietud absoluta, sin buscar experiencias
  • Visualiza una flor de loto blanca o violeta sobre tu coronilla
  • Usa el mantra OM, vibrándolo suave o internamente
  • Permite que tu cuerpo entre en contacto con el cielo: observa las estrellas, contempla la luna, siente el viento en lo alto
  • Practica la oración o el diálogo con lo sagrado desde tu verdad personal
  • Agradece sin motivo, solo por existir
  • Rodea tu espacio de silencio, belleza y armonía
  • Trabaja con aromas sutiles como el incienso, el copal o el loto
  • Deja ir lo que ya no necesitas, con confianza

La rendición como puente

Este chakra te recuerda que no estás solo. Que formas parte de un entramado mayor que te sostiene, incluso cuando no lo ves. Que puedes confiar. Que puedes abrirte.

La técnica CV4, al inducir la quietud, te conecta con ese estado de suspensión que precede a la expansión espiritual. No se trata de ver luces ni tener visiones. Se trata de volver al presente con humildad, desde donde todo se comprende sin palabras.

Cuando el séptimo chakra está activo, la vida se vuelve sagrada, no por lo que sucede fuera, sino por cómo se siente dentro.

Y ahí, en ese silencio vivo, la conciencia se funde con el todo, y el alma sonríe, sabiendo que ha vuelto a casa.

MEDITACIÓN GUIADA – CHAKRA DE LA CONEXIÓN
Duración sugerida: 12 a 15 minutos
Voz suave, profunda, con pausas largas y tono expansivo

Inicio – Silencio y expansión (2 minutos)

Cierra los ojos con suavidad…
Respira profundo…
Y al exhalar, suelta el cuerpo…
Siente el espacio que te rodea…
Y poco a poco, deja que tu conciencia se expanda más allá del cuerpo físico.

Siente cómo te haces más amplio… más sutil…
Como si respiraras con todo tu campo energético.

Lleva ahora tu atención a la parte superior de tu cabeza…
La coronilla…
Allí donde se encuentra tu chakra de la conexión.
Tu punto de acceso a lo infinito.

Activación del chakra (3 minutos)

Visualiza una flor de loto blanca o violeta abriéndose suavemente en tu coronilla.
Con cada respiración, esa flor se expande…
Iluminando…
Elevando…
Conectando.

Este chakra representa la unión con la conciencia universal…
El silencio interior…
La presencia sagrada que habita en ti.

Repite internamente:
Soy uno con la vida.
Confío, me abro y me rindo a lo esencial.
Mi alma se funde con el todo.

Permanece en esta expansión…
sin esfuerzo…
solo siendo.

Técnica CV4 – Inducción del punto de quietud (5 minutos)

Ahora imagina una corriente suave descendiendo desde lo alto…
llega hasta la base del cráneo…
y allí comienza a inducir una pausa…
Una quietud fisiológica profunda.

Desde esa base, la energía se eleva suavemente por tu eje central…
hasta tocar tu chakra coronario.

Puede que sientas un borboteo interno,
una vibración en el cráneo o un destello de luz…
No te aferres a la experiencia.
Déjala ser.

Después llega la quietud profunda
Como si todo tu sistema entrara en suspensión…
Un silencio sin pensamiento, sin necesidad.
Solo ser.

[pause de 1 minuto si se graba]

Permanece ahí unos instantes…
Siente la conexión con lo eterno, con lo invisible…
Y permite que desde ahí el ritmo retorne
lento… amplio… armonioso.

Tu energía ha sido reordenada.
Tu conexión ha sido restaurada.

Cierre – Regreso sagrado (2 minutos)

Lleva una mano a tu coronilla…
Y la otra al corazón.
Siente ese puente entre lo más alto y lo más íntimo.

Agradece a tu alma por haberse mostrado.
Y a tu cuerpo por sostenerla.

Respira profundo…
Vuelve a tu centro.
Y cuando abras los ojos, hazlo con la intención de
vivir hoy con conexión, confianza y presencia sagrada.