Chakra 8º del Ombligo

Chakra 8º del Ombligo

Chakra del Ombligo. Octavo chakra: restaurar el centro para volver a ti

En el centro exacto de nuestro cuerpo hay un punto que lo une todo. Físicamente es el ombligo. Energéticamente es un centro de gravedad vital, un núcleo de organización que equilibra los extremos, armoniza los movimientos y recuerda al cuerpo cómo estar presente. Este octavo chakra, no siempre contemplado en los sistemas clásicos, es esencial en mi trabajo terapéutico: lo llamo chakra del ombligo, y es el lugar donde regresamos cuando queremos volver a nosotros mismos.

Está ubicado dos o tres centímetros dentro del cuerpo, detrás del ombligo físico, en el centro de la cavidad abdominal. Es un punto de resonancia del centro motor, emocional y energético. Aquí se cruzan las pulsaciones del cielo y la tierra, los impulsos de acción y las fuerzas de contención. Aquí vive la presencia encarnada.

Señales de desequilibrio

  • Sensación de “no estar en el cuerpo” o disociación
  • Desorganización física, emocional o energética
  • Desequilibrio entre hacer y sentir
  • Pérdida de vitalidad sin causa orgánica
  • Inestabilidad postural, mareos o debilidad abdominal
  • Sensación de caos interno o falta de centro

Cuando este chakra está en equilibrio, sentimos una alineación integral. El cuerpo se organiza, las emociones se calman, la respiración se profundiza, la mente se centra. Desde aquí es posible actuar con presencia, contener sin reprimir, moverse sin agitarse. Es el eje de la vida encarnada.

CV4 y el punto de quietud: restaurar el centro desde el cráneo

La técnica CV4, aplicada con precisión en el hueso occipital, se convierte en una puerta de acceso privilegiada a este centro. Cuando inducimos el punto de quietud, el sistema craneosacral interrumpe su movimiento de forma controlada, creando una pausa que se expande hasta el abdomen.

Lo que muchas veces aparece en esta pausa es un borboteo en la zona del ombligo: una liberación suave, un reajuste interno, una reorganización sutil del campo energético. Después, el silencio: una quietud profunda que permite que el cuerpo se reordene desde el núcleo. Y al volver el ritmo craneosacral, el centro del ombligo se siente más presente, más firme, más consciente.

En sesiones terapéuticas, he visto cómo personas que llegan desbordadas, dispersas o agotadas, recuperan en minutos la conexión consigo mismas al entrar en este estado. No se trata de una técnica mágica, sino de una invocación al orden interno, a través del silencio y la presencia.

Prácticas complementarias

Para trabajar conscientemente con este chakra, puedes incorporar ejercicios de reconexión corporal y centramiento:

  • Apoya ambas manos sobre el ombligo y respira suave y profundo
  • Visualiza un círculo dorado que pulsa en tu centro mientras inhalas y exhalas
  • Haz pausas durante el día para traer tu atención al vientre
  • Practica chikung con enfoque en el dantian inferior
  • Realiza movimientos lentos que integren el eje cabeza-pelvis
  • Usa sonidos graves, rítmicos, que inviten a enraizar
  • Camina lentamente sintiendo tu centro como punto de equilibrio
  • Trabaja con aromas cálidos y envolventes, como el ámbar, la mirra o la nuez moscada

Volver al centro es volver a vivir

Este chakra te invita a habitar tu cuerpo como templo, a moverte desde la presencia y a actuar desde la coherencia. En un mundo que nos empuja hacia fuera, hacia la distracción y la dispersión, regresar al ombligo es un acto de poder silencioso.

La técnica CV4 te ofrece una vía directa: pausa, reorganiza, reencuentra. El borboteo es el lenguaje del cuerpo cuando su centro empieza a recordar quién es. La quietud, su respuesta más sabia.

Desde ahí, puedes volver a empezar. Una y otra vez. No desde la cabeza, ni desde el deber. Sino desde el centro que sabe, que siente y que sostiene.

MEDITACIÓN GUIADA – CHAKRA DEL OMBLIGO
Duración sugerida: 12 a 15 minutos
Voz cálida, serena, con tono centrado y profundo

Inicio – Enraizamiento interior (2 minutos)

Cierra los ojos con suavidad…
Toma una inhalación profunda…
Y al exhalar, suelta el cuerpo hacia la tierra.
Siente el peso de tus caderas, de tu abdomen, de tus piernas…
Permite que tu atención descienda al vientre…
Justo detrás del ombligo.

Allí está tu centro.
Tu eje.
Tu punto de equilibrio.

Lleva toda tu presencia a ese lugar.
Y respira allí…
como si todo tu cuerpo pudiera reiniciarse desde ese punto.

Activación del chakra (3 minutos)

Visualiza un círculo dorado girando suavemente en tu ombligo interno.
No el ombligo físico, sino el espacio interior, a dos o tres centímetros hacia adentro.

Ese círculo gira como un sol interno…
estable… tranquilo… ordenado.

Este chakra te ayuda a regresar a ti.
A recuperar tu energía… tu eje… tu integridad.

Repite internamente:
Estoy en mi centro.
Mi energía se organiza desde dentro.
Desde el centro, todo es posible.

Siente cómo tu cuerpo comienza a alinearse en torno a ese punto.
Como si el caos se replegara.
Y todo volviera a su lugar.

Técnica CV4 – Inducción del punto de quietud (5 minutos)

Ahora lleva tu atención al hueso occipital, en la base del cráneo…
Imagina que una energía suave se posa ahí…
y comienza a inducir una pausa…
Un estado de suspensión profunda.

Desde esa base, la energía desciende por tu columna…
hasta llegar a tu chakra del ombligo.

Y allí… algo se mueve.
Un borboteo interno, una vibración sutil…
Es tu centro energético reorganizándose, recordando.

No lo interrumpas. Solo respira.
Y después… llega la quietud profunda.
El sistema se detiene…
El cuerpo se ordena…
Y todo tu ser encuentra su eje.

[pause de 1 minuto si se graba]

Desde ese silencio, el ritmo regresa
con más coherencia… más fuerza… más dirección.

Estás centrado.
Estás contigo.
Estás listo.

Cierre – Retorno al eje (2 minutos)

Lleva ambas manos sobre el ombligo.
Siente el calor.
Siente la firmeza de estar dentro de ti.

Agradece a tu centro por recordarte el camino.
A tu cuerpo por su sabiduría.
Y a tu energía por volver al orden.

Respira profundo…
Mueve con suavidad tu cuerpo…
Y cuando abras los ojos, hazlo con la intención de
vivir este día desde tu eje, con calma, claridad y presencia.